Mostrando entradas con la etiqueta Relatos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relatos. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de julio de 2008 | | 2 comentarios

La niña que jamás volvió a dormir la siesta (por Marcelo Dance)

REENA REKDAL MORTENSEN nació un 19 de noviembre del año 1966 en Zagreb (Croacia). De padre noruego, y madre eslava Reena sin ser una niña precoz, desarrolló una particularidad habilidad que ningún médico ni analista jamás supo explicar.
A la temprana edad de 3 años, Reena hablaba perfectamente el español, y esa fué la única lengua que logró hablar en toda su vida.
Esto generó un alarmante desconcierto en sus padres, que no tuvieron mas remedio que intentar aprender el idioma de su hija.
Erik, el padre logró dominar con esfuerzo esa lejana lengua en apenas 14 meses. Mirna, su madre, jamás logró aprender una sola palabra de español...
Reena recuerda que una tarde, cuando su padre volvía del trabajo que tenía como contador en la empresa de transporte de Dejan Savicevic, la saludó y se recostó en su cama. Reena que adoraba a su padre, se hizo un pequeño lugarcito a su lado, y de inmediato quedó dormida...
Cuánto tiempo durmió Reena en esa siesta?... quince minutos? media hora?... una hora? eso no importa... La niña al despertar se encontró con esa extraña sensación de no saber dónde estaba, ni que hora ni que día eran...
Lo primero que llegó a sus oídos fué el ruido del disparo de una cámara de tipo Polaroid... Pensando que se trataría de una broma de alguna de sus hermanas, Reena se levantó rápidamente de la cama y comenzó a buscarlas por toda la casa, pero estaba sola... no había nadie con ella...
Asustada Reena sintió que sus oídos comenzaban a zumbarle... y presintió lo peor...
Como toda niña inquieta y curiosa, Reena era adicta a la programación del canal “Infinito”, a sus documentales esotéricos, y a las películas de Stephen Spielberg (sobre todo “Encuentros Cercanos”), Reena pensó que se trataba de una abdución de los Z-Reticulianos...
Z-Reticulianos en Zagreb pensó... Z’s en Z??? que me está pasando? “This is Major Tom to Ground Control” (cosas del destino, le vino inmediatamente a la mente la única parte que conocía de la letra de “Space Oddity” la canción de David Bowie, que sin embargo no se grabaría hasta casi 2 años después)
La cuestión es que Reena sin darse cuenta volvió a quedarse dormida. Esta vez fué su madre quien la despertó mientras lavaba unos cacharros en la cocina...
Reena se incorporó, vió que estaba oscuro... miró el reloj de pared del pasillo... las 6!... de la mañana?... fué hasta la cocina y su madre la mandó a comprar a la tienda (solo con señas, por supuesto... Recuerden que la madre de Reena no hablaba una sola palabra de español)...
Reena salió a la calle y todo la confundía aún más... No podían ser las 6 de la mañana... pero tampoco eran las 6 de la tarde... entonces?
Volvió la niña de la tienda, y su madre ya había preparado lo que Reena creía que era el desayuno, cuando en realidad era la cena...
Reena comió mientras miraba la novela “La Gata” por el canal de Televisa... sorprendida porque pasaran su novela favorita en ese horario...
No me van a creer chicas, ayer vi “La Gata” a la 6 de la mañana... comentó Reena al otro día en el colegio...
Sus compañeras no solo no le creyeron, sino que apenas sonrieron, porque ellas tampoco hablaban una palabra de español, y le sonreían a Reena por simple cortesía, porque de hecho jamás le comprendieron una sola palabra de lo que la niña decía...
Más sorprendida quedó Reena cuando finalizada su comida, su madre (siempre gesticulando) la mandó a dormir... que le pasa a mi mamá? (pensó Reena) si recién me levanté de la cama...
Reena jamás supo que durante esa siesta solo había dormido no mas de 30 minutos... por eso cuando días mas tarde se convenció de que no hubo ningún eclipse total de sol en Zagreb, ni que fué abducida por ninguna nave interplanetaria, ni que su madre había sufrido un ataque de jet-slag sin haber despegado un pie de su ciudad natal... decidió que nunca jamás en su vida iba a volver a dormir una siesta...
Y mantuvo su promesa hasta ayer... casi 40 años después de aquella extraña tarde... pero lo que ocurrió ayer... eso es otra historia...

Comentado en "Curiosa Noche" el 25/06/08

viernes, 13 de junio de 2008 | | 0 comentarios

Estoy enamorado de mi auto (Ficción) (por Marcelo Dance)

Si alguien me preguntara cuál es en mi opinión el mejor disco de Queen, sin dudar un segundo contestaría “Una noche en la Opera”. De hecho era bastante fana de Queen a mediados y finales de los 70’s, y me gustaron todos sus discos hasta “Jazz” inclusive. Los fui a ver a Velez cuando estuvieron en 1980 presentando “The Game” y siempre sentí un feeling especial por los temas de Roger Taylor. No podía creer que un baterista escribiera temas tan buenos. Precisamente uno de sus temas, aparece en “Una noche en la Opera” y se llama “Estoy enamorado de mi auto” y cuenta una historia de amor entre un tipo y su vehículo. “Díganle a mi Chica que tengo que olvidarla, es que estoy ocupado en comprar un nuevo carburador” reza una de las estrofas.
Pero no voy a hablarles de Queen. Voy a comentarles una historia bastante similar a la del tema de Taylor, que se conoció hace pocos días a través de nuestra agencia de noticias LA ROCA NEWS. Y es una muy singular historia de amor entre Gustavo Daniel Parrado, soltero, 20 años, un tímido estudiante de la localidad correntina de Monte Caseros y su Renault 12 Break modelo ’72, un auto para toda la familia, que llevó a investigadores y especialistas en psiquiatría del Hospital Piñeyro de Buenos Aires a interesarse en el caso. Un caso que de hecho tuvo un final poco feliz.
“Este asunto realmente es inédito” coincidieron los Doctores Ricardo Valdez y Mario Noremberg, “el más extravagante en materia de fetichismo” con respecto a la relación en la que Parrado consumió buena parte de su adolescencia.
Chico solitario, retraído, de pocos amigos, fanático de la música de las Hermanas Vera, enemigo de las reuniones con compañeros o compañeras, un jóven que jamás había tomado alcohol ni probado drogas, un día se sintió flasheado por el Renault 12 de su padre, de tan vulnerable que lo vió ahí solito en el garage.
Habrán sido sus 82 caballos de fuerza con los que Parrado alcanzaba los 150 km. por hora (reales) las pocas veces que el padre se lo prestaba, sus llantas deportivas o sus poderosos proyectores con lámparas de bi-iodo de largo alcance?
El hecho es que Parrado gozaba como un marrano en esos días, poniendo el motor en marcha, para luego ir a susurrarle dulces palabras al caño de escape, a modo de preludio amatorio.
Después todo se limitaba al caño de escape y siempre en lugares solitarios, desiertos, en particular en los terrenos descampados de las afueras de la mencionada localidad.
A pesar de pertenecer a una familia religiosa muy estricta, a Parrado lo perdió el deseo. Y cometió adulterio. No se conformó con su Renault 12 Break, sino que salió en busca de otros ejemplares parecidos, no solo de su Monte Caseros natal, sino de varias localidades vecinas llegando incluso a Curuzú Cuatiá y Paso de los Libres.
Precisamente en esta última localidad, fue cuando lo descubrieron. El viernes 21 de julio próximo pasado, un próspero comerciante de Libres, de quien no se suministraron datos por responder al secreto de sumario, una noche regresaba a su hogar, luego de haber disfrutado de un asado en compañía de sus amigos de la barra pesquera del Club Juventud Unida de Libres, y acatando las sugerencias del gobierno provincial en cuanto a que “si tomás no manejes” había dejado su Renault 12 Break modelo 78 en la puerta de su casa.
Al llegar de madrugada no podía dar crédito a lo que veían sus ojos. Un jóven arrodillado gritaba y aullaba desesperadamente como un perro abotonado que lo ayudaran, que no podía despegarse del caño de escape de ese auto. Era Gustavo Parrado. Lo que no sabía Parrado, era que el caño de escape de este Renault tenía silenciador, por lo que el orifico era mucho más pequeño que en los modelos convencionales.
El comerciante de Libres no sabía si tirarle un balde de agua fría a Parrado para que se desabotonara o llamar a las autoridades. Finalmente se decidió por esto último. Una camioneta de la Policía de Corrientes y una ambulancia se hicieron presentes en el lugar del hecho, logrando separar a Parrado del vehículo y se procedió a la inmediata detención del jóven. La causa fue caratulada como “Daños leves a la Propiedad Privada y Corrupción de automotor con intento de estupro”.
Parrado permanece detenido en las dependencias de la Regional II de Monte Caseros a espera de su sentencia.
Por eso, si tu novio tiene auto, lo mima y lo lava día por medio, no te deja ni acercarte e impide que subas al mismo con las zapatillas embarradas o te hace poner un trapito donde vas a apoyar tu colita. Cuidado! Ojo al Piojo! Que podés estar frente a otro Parrado…

(comentado en La Roca el 09/08/06)

miércoles, 4 de junio de 2008 | | 0 comentarios

Tu hermana bailando un Tango (por Marcelo Dance)

Viajar en el transporte público de nuestra querida ciudad, no es para cualquiera. Convengamos que no es tarea fácil. Hay que tener el coraje y la desición de un templario camino a tierra santa. Y no lo digo por el costo, que de no ser por el estado deplorable de algunas unidades, podría considerarse hasta económico, sino por la posibilidad de vivir aventuras que rayan el mejor surrealismo mexicano de André Bretón o las películas del español Luis Buñuel...

La cosa es que siendo aproximadamente las 18:30 pasadas, y después de aguardar unos pocos minutos de espera (reconozco que a veces me ha tocado esperar por casi una hora), aparece sobre la calle José Gómez a la altura de una famosa panadería céntrica una unidad de la Línea “A”. Bien, me dije, no va a dar tantas vueltas y me va a dejar directo en el barrio. En 10 minutos estoy en casa...

Pero fué grande mi sorpresa, ya que al subir me dí cuenta que había entrado en otra dimensión. El colectivo había sido invadido por una horda de esos locos bajitos (como los describe Serrat, que se le nota que nunca fué padre) y en este caso puntual parecían un escuadrón suicida de Al-Qaeda o un comando chiíta en pleno acto de auto-inmolación...

La primera sensación fué auditiva: Un estruendo provocado por el griterío infernal que emulaba una docena de critters en celo a punto de procrear...

Mientras me iba abriendo paso entre los escuincles de entre 6 y 8 años, empujando como en un scrum de rugby, veía a un rubiecito de peinado alborotado (una especie de Mick Jagger del 62) que era sacudido de una fila a otra de asientos por dos nenas que le tiraban de su peluca mientras gritaban a vos en cuello: TE CALLAS!!! a lo que Micky (vamos a llamarlo así) respondía con un: “Tu hermana bailando un Tango”, frase que a la primera oída me obligó a soltar una risa, pero que después de oirla unas 40 ó 50 veces, ya me empezó a fastidiar como alguna de esas cumbias desafinadas de Los Continuados o cualquiera de esos engendros musicales...

Mientras me acomodaba aferrado al caño del medio a la altura de la rueda trasera, veo que hay un asiento vacío en la fila del fondo junto a unas nenitas que portaban lanzamisiles o fundas de palos de hockey (vaya Dios a saber...) y me arrojé en palomita como si fuera Martín Palermo recibiendo un centro de Rodrigo Palacio...

Por unos minutos las voces se repetían como en una especie de Loop interminable. Una reiteración que asemejaba un mantra tibetano, pero con el monasterio infestado de monos aulladores que saltaban por sobre las cabezas de los monjes (en este caso los desprevenidos pasajeros)...

Ya alejados del centro, las calles iban pasando con el contínuo traqueteo propio de los colectivos que se mueven por calles de tierra, y mientras algunas personas bajaban con una cara que mezclaba alivio, confusión, resignación y terror, los pequeños asesinos de tímpanos ahora con más espacio físico seguían sacudiéndose como en un pogo de Divididos en Obras...

Debo reconocer que el colectivero, un señor ya mayor que evidentemente debe ser sordo, autista o ambas cosas a la vez, soportaba la situación estoicamente, sin que se le moviera uno de los pocos pelos que le quedan en la cabeza... Notable, me dije... porque si esto pasaba en Buenos Aires, no dudo que el colectivero hubiera agarrado un fierro o el matafuegos y los hubiera corrido por todo el colectivo...

Pero gracias a Dios no vivimos en Buenos Aires, vivimos en Goya... y acá los señores que manejan las unidades de transporte público son muy considerados y atentos... Y jamás se les ocurriría hacer una cosa semejante... Dejar en cerebro en casa antes de salir a trabajar en algunos casos tiene sus ventajas...

Pero nunca falta una persona que se quiera hacer notar. En este caso, una señora, morocha, de unos 30 y pico, buen lomo, muy linda mujer (y eso que yo en materia de belleza femenina soy bastante riguroso), se animó ya sobre el estribo, casi descendiendo, a increpar al comando talibán de pequeñines con un: “Pero ustedes, quienes son?” a lo que Mick respondió como no podía ser de otra manera: “Tu hermana bailando un Tango” y la señora ya abajo e iniciando el camino hacia su hogar se dió cuenta que había menos diálogo con estos fundamentalistas de la infancia que el que tienen los Ruralistas con el Gobierno...

Algunos y algunas de ustedes pensarán que estoy exagerando. Pero les digo, que he escuchado hasta el cansancio decir que acá en Goya no pasa nada, que todo es igual... que la vida es aburrida, que siempre es lo mismo...

No se crean, suban a un transporte público de pasajeros y verán que las aventuras están a la vuelta de la esquina, o como decía el exitoso teleteatro de los años 70’s en un mundo de veinte asientos...

| | 0 comentarios

Vasos Brujos (por Marcelo Dance)

(Pequeño cuento de ficción inspirado por los Marcos (que son Goyanos en lugar de alemanes, pero que igual tienen su valor, al menos para nosotros.))

Leopoldo era un niño de 8 años que vivía en el barrio 799 viviendas, más conocido como barrio “Las Torcazas” ubicado en la periferia de la zona sur de nuestra ciudad. Todos los días iba a su colegio, la escuela primaria Nº 22 “Carlos Alberto García Moreno” siempre por el mismo sendero.-
Camino a su escuela pasaba por la casa de la vieja Lucyfhera. Se decía que la vieja Lucyfhera (a quien llamaremos Lucy por razones de espacio) era una vieja bruja, de edad incalculable (120 años decían los más incrédulos, 462 decían los que sabían), tan mala y tan fea como mil demonios juntos, y en el barrio era más conocida con el mote de “La Gran Yarará”.-

Un día Leopoldo se detiene en la puerta de la casa de la vieja Lucy. Si había algo que Leopoldo no conocía era el miedo. Y le sobraba curiosidad como a cualquier niño de su edad.-

Tentado vaya a a saber uno por que extraña circunstancia, Leopoldo decide entrar a la casa de la vieja bruja. Superando en principio el hedor a suciedad corporal y a desechos humanos, Leopoldo se abrió paso en la casa de la vieja Lucy, con total decisión. Nada iba a detenerlo.
Guiado por un destino ajeno, se dirige a la cocina. Sobre la mesada ve un vaso de vidrio. Extrañamente limpio, con la marca de un whisky importado. Un lindo vaso, se dijo Leopoldo para sí.-

Sin meditarlo un segundo, Leopoldo tomó el vaso, no como un vil ladronzuelo, sino atraído como les decía por una energía y una excitación que lo superaban. Recuerden que Leopoldo no era más que un niño…
Salió corriendo de la casa de la vieja bruja y retomó el camino hacia el colegio, llevando el vaso en su mano y silbando alegremente.
Como le gustaba a Leopoldo ese vaso!!! Se podría decir que habían nacido el uno para el otro…

Esa misma mañana, y tres cuadras antes de llegar al colegio, Leopoldo se encuentra con Ricardito, que le pregunta que tiene en la mano. Leopoldo le dice que nada y esconde su vaso aferrado a su mano izquierda detrás suyo. - A Ver vó, mostráme!!! Insiste Ricardito- Que tené' ahí???- Nada , no tengo nada - le dice Leopoldo… -Sí vo’ tené un celular y se lo robaste a Marianita- No, bolú, te digo que no tengo nada… insiste Leopoldo mientras presiente lo que va a venir…

No conforme Ricardito, que no era más que otro niño travieso, empieza a forcejear con Leopoldo y el vaso cae, con tan mala suerte que cae sobre el pie derecho de Ricardito partiéndose sobre él y clavándose sobre el empeine, uno de los pedazos, un vidrio en punta de unos 5 centímetros de largo por 12 milímetros de espesor… Ricardito fue llevado al hospital, el pedazo de vidrio le rompió un tendón y atraveso una arteria, y los médicos no se explican como, pero el niño jamás volvió a caminar correctamente y nunca más le dirigió la palabra a Leopoldo…

Leopoldo siguió con su vida, y otra mañana, un par de semanas después, yendo al colegio y en el mismo lugar donde había ocurrido el encuentro con Ricardito, Leopoldo divisa un objeto brillante. Se acerca y ante su asombro, ve que es el mismo vaso de la vieja Lucy, tentador y resplandeciente como aquel día…

No puede ser, dice Leopoldo, si el vaso se rompió. Ñamembuí, Yo lo ví!!! E’ cosa e’ Mandinga!!! Movido otra vez por una fuerza superior que el no puede controlar, estira su mano para tomar el vaso, sin darse cuenta que en ese momento, una señora salía echando putas de su hogar en la bicicleta, apurada por no llegar tarde a su empleo de trabajadora doméstica por horas. Laopoldo no ve a la señora hasta que es demasiado tarde. La señora tampoco lo vé y es la que lleva la peor parte.

En su intento por esquivar al niño y cegada por una extraña luz que provenía del vaso que Leopoldo portaba en su mano, la señora gira hacia su derecha, con tan mala suerte que antes de caer en la zanja golpea con su frente en un poste de hormigón de la DPEC, desvaneciéndose. La señora murió instantáneamente. Fractura completa de parietal izquierdo con pérdida de masa encefálica.-

Tres meses más tarde, pleno invierno, Leopoldo que jamás abandonaba el conocido camino hacia su escuela, debe detener su marcha porque ve algo que ya a esta altura le parece increíble. En el mismo lugar del encuentro con Ricardito y la señora, en ese mismo lugar, aparece el maldito vaso de vidrio lanzando pequeños destellos de saturada iridiscencia en la semipenumbra…

La tentación vuelve a ser grande para Leopoldo ya que cada vez que el niño se encontraba con el vaso de la vieja bruja, no podía controlarse. Algo… un ente, una energía superior, un Teletubbi, el espíritu de “Santa Cachimba”, algo…lo dominaba y el ya no era dueño de sus actos…

Toma el vaso y se queda contemplándolo mientras los primeros rayos de sol se hacen fuertes en esa tibia mañana de julio. Un niño que no conocía el miedo, pensaba en su frágil comprensión de los inexplicables sucesos de la vida, que nada podía temer…

Por la calle Lucho González, dando vuelta la esquina venía el colectivo de las 7:32; ese mismo colectivo de la línea “B” que de noche no entra al barrio y que lo deja a Leopoldo y a su madre cuando viajan, en la otra punta, en el Bº Pando, a tan solo 72 cuadras de su hogar…

Encandilado el chofer por el incipiente sol que parecía cobrar vida en el extraño objeto que el niño que acaba de ver tiene en su mano, solo atina a pegar un giro para no atropeyar a Leopoldo, con tanta mala suerte que el colectivo rompe su eje delantero, vuelca, se incendia y mueren instantáneamente los 12 ocupantes más el chofer carbonizados, sin que los bomberos que llegaron en apenas 15 minutos pudieran hacer nada…

Jamás se volvió a ver en nuestra ciudad a Leopoldo ni a su inseparable vaso robado de la casa de la vieja bruja…

(comentado en La Roca el 6 de julio de 2006)

| | 0 comentarios

La historia de Darlena Tejeiro, el Concejal Cocodrilo Dundee, Floricienta y el escribiente sin pelo (por [R][R][R])

Darlena Tejeiro junto a Floricienta se habían robado un vuelto que no les correspondía y andaban unos motoqueros persiguiéndolas para recuperarlo. Después vino el hombre del hacha y les arrancó la cabeza a todos, menos a Darlena y Floricienta, obviamente, por ser las protagonistas de la película.

Así fue que entre persecución y persecución, Darlena conoce a un escribiente que no tenía un pelo de tonto (o casi) y se revuelcan en el fango del amor durante un par de años (o quizás tan solo hayan sido 6 meses).

A todo esto, el escribiente pelón era amigo de Cocodrilo Dundee (un concejal de nuestro honorable concejo deliberante) y Darlena que era ambiciosa como la Puta Madre, no dudó en cambiarse de cama e instalarse por un tiempo entre las sábanas de Cocodrilo… (simultáneamente como diría el inventor de la cerveza mexicana Corona)

Cocodrilo es ese muchacho que parece bueno y que tiene cara de conquistador español (de esos que liquidaban indios a lo bestia en nombre de los Reyes Católicos, amén) pero que cuando te invita a un asado te hace pagar hasta las migas y las servilletas de papel, y que cada vez que te hace un favor te lo cobra pasándote factura indefinidamente…

Cocodrilo siempre llega a ocupar una banca en el concejo deliberante, período tras período, aunque en realidad no lo vota ni la familia, porque como decía Franco Macri: Primero están los negocios, después la familia, y después que venía?

Anyway, Floricienta en esta historia no toca un pito hasta que llega el carnaval, y ahí se convierte en petera oficial de la comparsa “Rajá Zulú” y con su pequeño buzón en forma de boca de 20 cm. (medidos por reloj) hace las delicias del público en general, pero eso sí, jamás un beso de lengua (la religión no se lo permite… pero se equivocaron si creían que era Mormona, no señor… Floricienta no es mormona, es morfona!)…

Lo que aún no alcanzo a comprender es como la mamá del escribiente pelón que es tan seria y rescatada (juraría que hasta parece salida de la Incredible String Band, un grupo hippón de los 70’s) le permitió a su despelado hijo salir con semejante ramera, porque la Tejeiro de hecho es un escándalo, más que un escándalo, un volcán en erupción, diría más, un Tanque Panzer Tiger (con los dos cañones de 20 mm. modificados y todo, solo que en el caso de Darlena son naturales (las tetas, obvio))…

En fin, estábamos en que Darlene andaba con Dundee hasta que cometió el error de contarle a sus amigas de sus andanzas (ahh… la incontinencia verbal de estas chinitas carnavaleras (como diría Graciela Borges)) Y como todos sabemos, Cyberlandia es una ciudad pequeña, y como dice el refrán: en pueblo chico se cocina en micro-ondas…

Cocodrilo que andaba preocupado por no se que fichitas o fichines (o algo así) la rajó al medio de la calle porque en el interín apareció su ex-novia con embarazo de algunos meses y pechos a estrenar… Ustedes creen que Cocodrilo se casó? ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario…
Las buenas lenguas dicen que se hizo cargo del pibe (aunque las fechas no le cerraban del todo) pero eso a mi no me consta…

Las malas lenguas en cambio… bueno… ustedes saben que no hay que creer demasiado en lo que dicen las malas lenguas…

Meanwhile, las pobres manitas del escribiente pelón no podían conseguir paz ni sosiego, porque día y noche recordaba a su querida Darlena, más que nada a la exhuberante osamente de Darlena y en especial su perfume a Chanchita de la India…
Y fue entonces que escribió su más logrado poema empírico intitulado “Me mato a pajas por vos” (Si Homero o Virgilio vivieran seguramente no serían Montoneros…)

Yo nací para mirar lo que nadie quiere ver (decía Charly García en Cinema Verité) y créame si les digo que a veces siento que voy por la vida con una máquina de mirar adosada a mis retinas, pero no crean que son todas flores las plantas que crecen en este futuro basurero nuclear…

Si ustedes quieren saber como terminó esta historia, les voy a decir que en realidad esta historia tiene un final abierto, tan abierto como el arco del triunfo de la Tejeiro, aunque en este caso estoy hablando por boca de ganso, porque mi ganso jamás bebió de las aguas de ese abrevadero…